Una noche me pidió que lo nombrara en una entrada, y cómo eso me parecía poco pues he decidido no nombrarlo, sino dedicarle una entrada entera, y aún así sigue siendo muy poco.
No es sólo decirte lo estupendo y maravilloso que eres Edu, es decirte que gracias por todo, gracias por seguir ahí tres años después, gracias por estar cada día, mañana, tarde y noche. Creo que nunca podré decirte que estoy feliz y radiante cuando ganan los tuyos, pero si es inevitable acordarme de tí e imaginarte con esa sonrisa de oreja a oreja...

Gracias también por cada sonrisa, por cada cosa
boba que me llamas o por esas películas que nos quedan por ver.
Espero que al menos hoy te acuestes con una sonrisa.


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