Estamos en Semana Santa, seguramente la mayoría de vosotros
estéis de vacaciones, algunos incluso lejos de casa, pero otros seguimos donde
siempre, en mi caso sentada en la hierba con mi perra al lado, su cabeza
apoyada en mis piernas y mirándome de reojo.
Estoy aquí entre árboles, sonidos de pájaros y algún que
otro coche que pasa por la carretera. Siempre me gustó este sitio, de pequeña
solía venir aquí con mi abuela a merendar, nos sentábamos en el suelo con la
perra y aquí estábamos acostadas hablando de todos esos amores.
Hoy, quiero dejar constancia también de ella, de lo
importante que fue en mi vida y de que ante cada nuevo sentimiento, me acuerdo
de ella y trato de imaginar cuál sería su consejo, cuál sería la respuesta que
ella me daría, porque al final siempre tenía razón.
Siempre digo que el mar me ayuda a pensar, pero éste tampoco
es tan mal sitio la verdad. Además, tras la final de la Copa de Su Majestad el
Rey de ayer, una nueva racha tiene que venir, algo bueno, para empezar hoy tengo motivo de
celebración, se cumplen muchos años ya de amistad con una buena amiga y ya
tengo fecha provisional para ir a verlo…
Ya sólo me faltan los billetes!! Cuando estoy con él todo es
distinto, como si después de muchos años todo empezara a ir bien, tiene algo
que lo diferencia del resto, una sonrisa como la de los anuncios, de esa que
ves y parece que se cae todo tu mundo, que te viene esa risa tonta sin siquiera
darte cuenta y sólo deseas ser el motivo de esa sonrisa.
Siempre le dije que desde el primer momento me había dado
confianza, que parecía como si nos conociésemos de toda la vida, que quedamos
tras 6 días hablando a 600km, y tras esos 6 días era como si llévaramos una juntos
vida viviendo en la misma ciudad.
Dicen que los amores reñidos son los más queridos, que son
esos que se están peleando continuamente los que no pueden vivir el uno sin el
otro, pues nosotros somos un poco así, que nos encanta despertarnos con un
¿Pero aúuun duermes? Despieeerta!!, o un a pastaaar. Aunque a veces también nos
da por mandarnos fotos de la primera comunión y he de decir que es la cosa más
adorable que pocas veces vi, con esa rayita al lado, con ese traje… desde luego
que era precioso, si ahora lo es, entonces mucho más.
¿Cuándo me dirá que me quiere otra vez?
PD: Tengo un millón de mariposas…
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