Que lo necesito como el aire para respirar, que sus ojos
brillan como el mar y que yo lo quiero ver cada amanecer a mi lado y que me
quite la almohada y me tire del edredón. Esos son dos de los detalles que tanto
echo de menos.
Una vez un amigo me dio un consejo y me dijo que no durmiera
con un chico que me gustara porque me iba a enamorar, pero ya es tarde. Ese
mismo amigo también me dijo que sabía que estaba enamorada cuando me imaginaba
durmiendo con esa persona o cuando sonreía solo con pensar en él.
Hay días en los que creo que soy capaz de olvidarlo, de
seguir como antes, de pensar que hay cientos de hombres más por ahí. Pero al
rato me doy cuenta de que no, de que no hay cientos como él y de que es todo lo
que yo quiero y por qué voy a buscar a otro igual si ya lo encontré a él. Lo
más difícil que era encontrarlo ya lo hice, ahora solo tengo que enamorarlo. Si
ya enamoré a unos cuantos ¿por qué no puede ser el siguiente? Sólo es cuestión
de afanarse en ello, y de no dejar de poner empeño, la vieja táctica que nunca
falla.
Desde el primer día sabe que escribo un montón de cosas en
hojas y luego siempre acaban en la basura, pero lo que nunca se podrá imaginar
es la de cosas que escribo pensando en él, imaginándome un futuro a su lado.
PD: Sólo quiero una
vida junto a tí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario