Lo bueno que tiene esto es que al menos mientras estás
pensando en esa persona estás con una sonrisa de oreja a oreja y sin siquiera
darte ni cuenta hasta que alguien aparece y te dice ¿Qué, está divertido no? Y
te quedas pensando como ¿Qué?¿Qué me estás contando ?. Tienes una facilidad
impresionante para trasladarte a cualquier lugar menos en donde estás, es como
si tu mente tuviera poderes para teletransportarte. Lo bueno de esto, es que
puedes visitar un montóooon de sitios sin moverte de tu casa, de cama, del
sofá, o de la silla en la que estás en clase de Políticas.
Otra de las cosas fenomenales que tiene esto, es que te
aprendes la geografía de tu país, del mundo entero, porque no solo viajas
mentalmente, sino que permanentemente sueñas
con viajar junto a esa persona, a que sitios te gustaría ir y además, buscas un
nuevo destino para vivir. Marcas un nuevo rumbo, 180º a tu derecha o a tu
izquierda, eso da igual, el caso es que esa persona con la que sueñas cada día,
cada tarde y cada noche, esté más cerca.
A veces solo nos faltaba ese empujón para decidir que somos
mayorcitos y cambiar de aires, que quizás esos aires estén más contaminados, no
muy frescos por el calor que desprende el asfalto en la ciudad, pero da igual,
la cuestión sigue siendo estar más cerca de él.
Por otro lado, añadir que todo lo que dejamos atrás, que en
realidad es todo un mundo, parece una mínima parte, dejar atrás a tu familia,
tu perra a la que quieres tanto, compañeros de clase, amigos, pero sólo las personas
que realmente nos vamos así, sabemos lo que significa, ellos van a seguir aquí,
esperándonos, los que no lo hagan sabremos que no son ni nuestros amigos ni
nadie que merezca la pena. En cambio, para nosotros es nuestra oportunidad de
ser feliz, de coger ese tren que quizás nunca más vuelva a pasar o sí, pero
quien sabe cuánto tardará en volver, y a lo mejor ya no es el mismo.
PD: Cambiar de aires...
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