Yo siempre pensé que la felicidad era algo así como llegar a casa y tener a tu familia, tener personas a tu alrededor que sabes que les importas, que tienes un trabajo o al menos unas buenas notas que te llenan de satisfacción a ti y a los que te rodean, el tener una persona a quien querer de una forma un poco distinta al resto. Para mí, esto es un poco la felicidad, que luego claro que es muy bonito tener muchas cosas y ser muy materialista pero a la hora de la verdad de poco nos sirve tener cuatro coches y una casa muy grande si en realidad estamos solos y nada más que sentimos soledad.
Por suerte siempre he tenido alguien que se preocupara por mí, sobre todo en mi casa. Pero la cosa es que desde hace un tiempo también tengo alguien a quien querer un poco de forma distinta, que me saca una sonrisa con la cosa más tonta del mundo y aunque esté un poco lejos sé que estamos cerca. Y muy pronto, todavía lo estaremos más, nos quedan nueve días para otra vez volvernos a ver...
Ojalá que todo el mundo tuviese alguien a quien querer de esta manera, porque os puedo asegurar que aunque a veces traiga alguna que otra tristeza las alegrías y la felicidad es mucho mayor imaginándome un futuro a su lado.
Poco más que añadir por hoy, el examen de macroeconomía me va a acabar con la poca paciencia que yo tengo ya de por sí. Así que sólo desearos que seáis tan felices como yo lo soy, sacando los exámenes de mi cabeza claro está. Cuando pasen estos nueve días todo habrá terminado, algo bonito va a empezar.
PD: La felicidad está en los pequeños detalles.
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